Quienes se arriesgan a caer en préstamos informales

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prestamos_dineroLa necesidad de conseguir dinero, con la posibilidad de devolverlo en pagos mensuales pagando una tasa de interés, es una actividad común en el mundo financiero.

Sin embargo, ya sea por experiencias negativas, o por la regulación de mercado, las instituciones financieras añaden cada vez más trabas para quienes desean solicitar estos productos.

Son precisamente las personas de menos ingresos, y que por ende representan un mayor riesgo para los bancos, las que se ven de alguna manera perjudicadas al solicitar préstamos de dinero, en instituciones reguladas.

¿Qué ocurre con quienes se ven complicados?

De acuerdo a datos del Banco Central, el porcentaje de clientes bancarios, o de entidades que proporcionan créditos, que termina acudiendo al sistema no regulado, ha aumentado en los últimos años en cifras que van desde el 1 por ciento al 12 por ciento.

Se trata de una situación conocida a nivel nacional, pero que no es debidamente fiscalizada y por lo mismo, hay ocasiones en que un préstamo informal termina siendo un calvario más que un alivio para quien pidió dinero prestado.

Surgen cada vez más prestamistas particulares que buscan sacar provecho de las necesidades financieras de las personas y en ocasiones, cobran intereses que no tienen nada qué ver con la realidad; y es que estos cobros, por lo general van sujetos a escasa documentación y en ocasiones, se pueden extender incluso hasta pedir propiedades como prenda de pago.

Está el caso por ejemplo, de un hombre que por necesidad acudió a un particular, ya que tenía una deuda que arrastraba por varios años y pidió un préstamo por $2.500.000, con el compromiso de entregar $5.500.000 en un plazo de cinco meses a partir de la entrega del dinero.

Al entregar el monto, el hombre traspasó la casa de su mujer al prestamista, pero al momento de pagar la deuda, hubo un desfase de dos meses, por lo cual surgieron más y más intereses.

Cuidado con caer en préstamos informales

Entre los más propensos a caer en este tipo de transacciones se encuentran las personas que no pueden demostrar solvencia financiera, quienes han tenido un mal comportamiento de pago con la institución a la que acuden o con otra del rubro, quienes se encuentran con créditos impagos y las personas mayores que son consideradas de alto riesgo para los bancos y otros organismos financieros.

Si se busca una explicación social a esta tendencia de acudir a prestamistas informales, podemos mencionar que el hecho de que las personas se endeuden por montos que cuadruplican su ingreso mensual. Esta es una práctica muy común, y es que las tarjetas de crédito y todos los “beneficios” que estas proponen a sus clientes, terminan siendo una tentación difícil de resistir.

Lo importante es que quienes decidan correr los riesgos que implican los préstamos de dinero no regulados, sepan a qué se enfrentan y tengan conocimiento de hasta dónde es conveniente llegar con este tipo de prácticas.

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